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Franklin llega a un acuerdo con los Vaqueros

(BAYAMÓN, PUERTO RICO) – El versátil delantero Alexander Franklin llegó a un acuerdo con los Vaqueros de Bayamón para la nueva temporada 2017 del Baloncesto Superior Nacional que inicia a principios de abril. Con la firma del canastero prácticamente el equipo tiene completada su plantilla para la fecha inaugural.

“Se concretó acuerdo con Alex Franklin”, dijo jubiloso Franklin Western, ex jugador y gerente general del quinteto. “Llega a Puerto Rico este fin de semana para integrarse a practicar”, añadió el funcionario de la franquicia.

El jugador de 6 pies con 5 pulgadas de estatura, verá acción en su quinta temporada en la liga profesional boricua. En el 2016, su segunda con los Vaqueros, el alero de 28 años promedió 12 puntos y seis rebotes por juego en 28 de los 36 encuentros de la Serie Regular.

Listos los Vaqueros para buscar el campeonato

(BAYAMÓN, PUERTO RICO) – Con una nueva administración comprometida con llevar al conjunto hasta el más alto lugar y ganarlo todo, la edición 2017 de los Vaqueros de Bayamón del Baloncesto Superior Nacional fue presentada de forma oficial con la meta de alcanzar el decimoquinto campeonato en la historia de la franquicia y quedarse de manera singular como máximos ganadores de este deporte en Puerto Rico.

En Conferencia de Prensa celebrada en las instalaciones de la empresa Goya, que ha sido el mayor auspiciador por más de 30 años ininterrumpidos, el nuevo apoderado del quinteto Alfredo P. Gotay Zorrilla se mostró positivo en que la nueva plantilla que han estructurado pueda consagrarse con el máximo galardón, que por última ocasión pudieron alcanzar en la campaña 2009.

Esto fue lo que precisamente Carlos A. Unanue, presidente de la prestigiosa empresa Goya, sostuvo que a pesar de los difíciles momentos que vive el país, se mantuvo el compromiso de colaborar al “reconocer la acción deportiva como una fuente de sana recreación familiar que debe permanecer en la vida de los puertorriqueños. Por eso hemos decidido continuar nuestro respaldo a los Vaqueros, como ha sido durante los pasados 32 años, confiando que la temporada será una de alto nivel competitivo, de buen baloncesto, muchas victorias y de un nuevo campeonato”, finiquitó.

Gotay Zorrilla, por su parte, indicó que “la mejor manera de ganarnos la confianza de la fanaticada es hacer un buen equipo”, dijo el propietario absoluto del conjunto que debuta como visitante ante los Piratas en el Coliseo Raymond Dalmau de Quebradillas el 7 de abril, para luego recibir a los Cariduros de Fajardo el domingo 9 de abril en el Coliseo Rubén Rodríguez de Bayamón.

“Somos el único equipo que tiene un gerente general que es un inmortal”, destacó en referencia a Franklin Western, quien fuera exaltado recientemente por su gran trayectoria como jugador de los Vaqueros. “Nos ha traído unas herramientas que ha permitido una mejor comunicación con los jugadores, que son nuestros héroes. Esperamos y estamos seguros que vamos a salir bien”, añadió Gotay Zorrilla sobre el cumplimiento con el personal para una productividad mayor hacia la organización.

“Este es el comienzo hacia el campeonato”, insistió el apoderado. “Ya empezamos a elaborar para ganar el campeonato. No tenemos otra opción, ya que fuimos subcampeones en el 2016 y ahora seremos los campeones del 2017”, dijo con absoluta seguridad el deportista que fungió como Co-Apoderado en la pasada temporada, quien agradeció la gran colaboración del Municipio de Bayamón y el alcalde Ramón Luis Rivera Cruz por su compromiso con el equipo de mayor tradición en la ciudad.

Western, por su parte, resaltó el compromiso de los jugadores que “han trabajado bien duro por seis semanas. Por eso les pido la confianza a la fanaticada, ya que hemos puesto todo nuestro empeño para confeccionar un equipo contendor capaz de ganar el campeonato. Tengo mucha confianza en este equipo, ya que gané campeonatos como jugador y ahora quiero hacerlo como Gerente General”, recalcó el ex canastero apodado ‘El Fantasma’, quien vistió la camiseta de los Vaqueros durante 17 temporadas en el torneo local.

El funcionario presentó a cada uno de los jugadores presentes en la actividad, en las que se destacan los nombres de los veteranos Alexander Franklin, Jesse Pellot, Johwen Villegas, Omar Alvarado y Christian Dalmau, quien estampó su firma hace dos semanas para regresar al equipo tras varias temporadas de ausencia. Otros canasteros confirmados son Tyler Polo, Jorge Sanabria, Orin O’Bryant, Joel Gierbolini, Paul Graham y los armadores Joseph Soto y Javi González. Como refuerzos estarán el nigeriano Jeleel Akindele y el mexicano Héctor Hernández.

“Tenemos un equipo tiene todos los estilos. Podemos jugar rápido y a media cancha. Tiradores y jugadores que en cualquier momento podemos adaptarlos a cualquier estilo, cuando sea necesario. Si tenemos un juego diferente, y tenemos un equipo que no puede jugar de una forma, sería un poquito difícil. Es mejor tener varios jugadores que pueden jugar posiciones diferentes y estilos diferentes. Ya tenemos jugadores que pueden hacer los cambios”, explicó Western sobre la versatilidad de la plantilla.

En cuanto al cuerpo técnico, Western se mostró esperanzado que el dirigente en propiedad Francisco ‘Paco’ Olmos pueda integrarse al equipo previo al comienzo de la campaña. El español que llevó a los Vaqueros a la serie final en el 2016, está en medio de esta misma etapa en el torneo profesional de México con el equipo de Fuerza Regia de Monterrey, en el que también militan los dos canasteros invitados del quinteto bayamonés.

“Lo más pronto que Paco puede llegar es el 2 de abril”, aseguró Western. “Lo más tarde sería el 6 de abril, lo que significaría un día antes de nuestro primer compromiso de la serie regular”, explicó sobre la llegada del que fuera el técnico de la Selección Nacional de Puerto Rico, que en la final mexicana está arriba 2-1 en la serie a un máximo de siete encuentros ante su rival de los Soles de Mexicali, lo que pudiera ser beneficioso para arribar más temprano a suelo boricua.

El dirigente envió un mensaje desde suelo azteca en la que manifestó que “después de la campaña tan exitosa, en la que cogimos el equipo último y terminamos primero en la regular y conseguimos después de tantos años jugar por el campeonato, después de todo lo sucedido, que cambia mucho nuestro proyecto en la administración, eso ha tenido consecuencias en la estructura deportiva”.

Olmos también indicó que “de la columna vertebral del año pasado, nos queda Akindele, así como otro que nos ayudaron mucho como Jesse Pellot, Tyler Polo, Jorge Sanabria y O’Bryant, que prácticamente construimos un nuevo proyecto”. De la misma forma identificó otros detalles para este año que “por la situación económica, hemos tenido que ajustar muchas cosas, muchos jugadores que fueron fundamentales que por el ‘salary cap’ no van a estar”.

Pero el técnico se mostró esperanzado ya que dijo tener “una mezcla de jóvenes y veteranos. Vamos a intentar poner un sistema en el poco tiempo que tenemos. Nuestro juego será defensivo, que siempre te da opciones. A partir de ahí vamos a competir. Hay unos equipos que se han fortalecido, pero vamos a ir partido a partido”, precisó Olmos Hernández.

“Para ir cumpliendo objetivos, vamos a cohesionar un buen equipo, que entienda la filosofía y que sea un equipo atractivo para la afición. Hacer una buena serie regular, para luego ir a la postemporada. Es un proyecto que cuando comienzas no es fácil, pero prometo que vamos a trabajar duro para conseguirlo”, finiquitó.

De igual manera para la temporada a punto de comenzar, se une nuevamente al conjunto el veterano Cristian Dalmau Santana, quien fungirá como capitán para el 2017. “Esta situación no pudo haber sido mejor para mí. Le pedía mucho a Dios regresar a Bayamón, por muchas razones, pero las personas que han jugado y han sido Vaqueros, saben de ese sentimiento por la franquicia. Saben lo que significa jugar para los Vaqueros, ya que los Vaqueros son los Vaqueros”, dijo de forma enérgica el canastero.

“Es un equipo joven con mucho talento, y tenemos un reto bien grande”, destacó Dalmau. “De la misma forma aclaro que no soy el Cristian del 2009, pero voy a aportar mucha de mi experiencia a este grupo. Poco a poco vamos a llevar al equipo al lugar que tenemos. Por eso estoy agradecido por la oportunidad de estar aquí otra vez y ansioso de estar en la cancha”.

El décimo mejor anotador en la historia del BSN aceptó que “una vez que me fui de Bayamón, no fue lo mismo. Ser vaquero es un sentimiento especial. Espero darle a la fanaticada lo que ellos quieren, que es ese campeonato”. No aseguró que el 2017 vaya a ser la última en su carrera, pero si fue enfático que “mientras tenga salud y pueda aportar a un alto nivel, tomaré la decisión día a día, pero podría ser mi última temporada”, dijo Dalmau, Jugador Más Valioso de la Serie Final del 2009 y que comenzará la nueva campaña con 10,363 puntos en su carrera.

Vaqueros retirarán número de Billy Baum

Una de las innovaciones para el 2017, es que la gerencia de los Vaqueros sumará un nuevo número para retirarlo junto a otras leyendas que han visto acción con la franquicia a través de varias décadas en el Baloncesto Superior Nacional, a quienes precisamente serán las personas que se le dedicará la temporada. El apoderado Alfredo P. Gotay Zorrilla indicó durante la Conferencia de Prensa que el equipo honrará y retirará el número 16, que vistiera en el pasado Eric William ‘Billy’ Baum entre los años 1967 y 1976.

“Este año vamos a retirar una camisa que se sumará a las demás que están en la parte superior de nuestro Coliseo Rubén Rodríguez. Billy Baum va a estar con nosotros en el juego inaugural, y lo reconoceremos junto a las demás personas que forjaron nuestra historia”, precisó el propietario sobre la dedicatoria de la campaña 2017 de parte de los Vaqueros.

Este ex canastero se unirá a Franklin Western (#4, 1996-2012), Evelio Droz (#5, 1957-1970), Alberto Zamot (#9, 1961-1974), Rubén Rodríguez (#15, 1969-1991), Mariano ‘Tito’ Ortiz (#17, 1965-1981), Jerome Mincy (#17, 1982-2002) y Robert ‘Tractor’ Traylor (#54, 2010-2011), quienes serán los homenajeados de la noche inaugural el 9 de abril de 2017.

De igual forma, la franquicia que posee 14 campeonatos en el BSN en los años 1933, 1935, 1967, 1969, 1971, 1972, 1973, 1974, 1975, 1981, 1988, 1995, 1996 y 2009, tendrá una nueva mascota para el venidero torneo. La fanaticada del único conjunto en la liga en lograr cinco campeonatos de forma consecutiva podrá votar a través de las Redes Sociales por el nuevo nombre del personaje que ambientará los juegos locales en el Rancho Vaquero.


Casi completa la plantilla de los Vaqueros

(BAYAMÓN, PUERTO RICO) – El delantero Alexander Franklin llegará a Puerto Rico para reunirse con la gerencia de los Vaqueros de Bayamón, con miras a llegar a un acuerdo y unirse a los entrenamientos del equipo para el comienzo de la temporada 2017 del Baloncesto Superior Nacional que inicia el 6 de abril en la Isla del Encanto.

Así lo informó Franklin Western, gerente general de los Vaqueros, quien ya tiene acuerdos establecidos con 12 jugadores para el nuevo torneo boricua. “Alexander Franklin está reservado y llega a Puerto Rico. Esperamos negociar y llegar a un acuerdo con él para tener todos los detalles”.

Por otra parte, Western aclaró que al centro Peter John Ramos “no se le debe dinero, ni tampoco hay querella ante la liga. El año pasado se le ofreció un contrato por dos años y él no quiso firmar. Solo lo hizo por un año”, aseguró el funcionario vaquero, al destacar que “el jugador no es agente libre y está reservado por el equipo”.

“Desde enero hemos estado hablando con Peter para ver si quiere jugar de nuevo con nosotros este año. Se le ofreció el salario máximo de la Liga, pero su decisión es que no quiere jugar con nosotros, ya que tiene otros planes de jugar fuera de Puerto Rico. Esa es la única información que él nos ha ofrecido a nosotros”, finiquitó el Gerente General sobre el ex pívot nacional.

Los Vaqueros tienen firmados en su plantilla a los importados Jeleel Akindele y Héctor Hernández, así como los nativos Jesse Pellot, Tyler Polo, Jorge Sanabria y el espigado Orin O’Bryant. De igual manera estamparon su firma los recién adquiridos Joseph Soto, Johwen Villegas, Javi González, Omar Alvarado, Joel Gierbolini y Paul Graham.

Llegan a entrenamientos Vaqueros Soto y O’Bryant

(BAYAMÓN, PUERTO RICO) – Las piezas de los Vaqueros de Bayamón van cayendo en su lugar poco a poco. Las últimas fueron el armador Joseph Soto y el espigado Orin O’Bryant, quienes se reportaron a los entrenamientos del conjunto en el Coliseo Rubén Rodríguez de esta ciudad, con miras a la temporada 2017 del Baloncesto Superior Nacional (BSN), que inicia el seis de abril en Puerto Rico.

Soto, quien llegó en cambio procedente de las filas de los Cariduros de Fajardo, franquicia que llegó en traslado al área este desde la ciudad de Manatí, va para su tercera temporada en Puerto Rico. El base que recién cumplió 24 años, y que mide seis pies con dos pulgadas, vestirá el uniforme de los Vaqueros en el que hará combinación con Javi González en la importante posición de armador con el equipo bayamones.

“Se ve un jugador mucho más maduro, consciente de que en Bayamón tendrá mayor responsabilidad, ya que su función será la de armar la ofensiva de un equipo contendor al campeonato”, explicó Franklin Western, gerente general de los Vaqueros. “Lo que hemos visto de Joseph han sido cosas muy buenas, por lo que deberá ayudar al equipo. Para eso lo trajimos y confiamos en sus habilidades”, añadió sobre el jugador que tuvo promedio de 11 puntos por juego en la campaña del 2016.

En cuanto a la otra figura que se integró a las practicas, Western identificó a Orin O’Bryant como “una pieza de mucha importancia cerca del canasto, por su gran estatura de seis pies y 10 pulgadas que complementa con los demás jugadores que ocupan las posiciones de delantero fuerte y centro en nuestro equipo. Trabajó mucho fuera de temporada con la meta de poder aportar a los Vaqueros cuando nuestro dirigente Francisco ‘Paco’ Olmos lo utilice en cancha”, apostó el Gerente General del quinteto.

Se encienden las luces del Rancho Vaquero

Los Vaqueros comenzaron lo que se llamaron su ‘Training Camp’ en las reconocidas instalaciones deportivas de la YMCA ubicadas en Santurce. Desde la primera semana de marzo movieron sus entrenamientos al Rancho Vaquero, preparándose para el inicio de campaña y su primer encuentro local que será el domingo 9 de abril cuando reciben a los Cariduros de Fajardo, aunque deberán jugar como visitantes ante los Piratas de Quebradillas el viernes 7 de abril en el Coliseo Raymond Dalmau.

En ese momento también se integró una de las selecciones del equipo en el Sorteo de Novatos que celebró el Baloncesto Superior Nacional (BSN), en el que Bayamón escogió a dos canasteros. “Cogimos dos muchachos con mucho potencial. No estamos planificando para ahora, sino para el futuro. Uno de ellos, Selwyn Darryl Rodríguez, está en Puerto Rico y ya está en nuestras prácticas”, especificó Western sobre el jugador de 6’ 7” que participó en las Categorías Menores de los Magos de Aguas Buenas.

El otro escogido, Johanel Caraballo, de 6’ 6” de estatura, participó con el Drury College en la National Association of Intercollegiate Athletics (NAIA), una asociación compuesta por 287 instituciones universitarias de los Estados Unidos de América, Canadá y Bahamas. Se espera que pueda integrarse en algún momento de las prácticas abiertas al público que se celebran en el coliseo de lunes a viernes desde las 5:30 de la tarde.

Pipo Marrero fue el «malo de la película»

Por Antolín Maldonado
De El Nuevo Día

Con muñequeras en ambas manos y protectores en sus dos rodillas, Orlando ‘Pipo’ Marrero no solo marcó una imagen contrastante con el resto de los jugadores de su generación en el Baloncesto Superior Nacional.

Con ese estilo, combinado a su fogosidad en las tablas, parecía más un luchador que un baloncelista. Y él parecía vivirse la película.

Apreciado por los seguidores de los Vaqueros de Bayamón, se ganó la antipatía del resto de la afición por su lenguaje corporal, especialmente después de cada canasto. El tipo de canastero que sin anotar 20 o 30 puntos por juego, resultaría tan fastidioso para muchos al punto de tener repetidos encontronazos con los rivales de turno en el tabloncillo. E incluso contra sus compañeros del Equipo Nacional durante la década de los 80, en la que coincidió con los pívots José ‘Piculín’ Ortiz, Ramón Ramos, Ramón Rivas, y los delanteros hermanos Edgar y Francisco ‘Papiro’ León, entre otros.

Pero Pipo, el otrora delantero y pívot que militó 15 temporadas en el BSN de 1980 a 1994, no fue un jugador del montón. Aunque es recordado por ese juego físico, tuvo campañas en que rondó los 15 puntos por juego y cerca de 10 rebotes. Palabras mayores para un equipo de Bayamón que en los 80 era uno de los ‘cucos’, con la presencia de Rubén Rodríguez y la llegada de Jerome Mincy.

De su estilo de juego, sus batallas campales en la cancha y otros temas, habló con El Nuevo Día el exjugador de 54 años, otrora integrante de la plantilla boricua que hizo historia en 1990 alcanzando el cuarto lugar en el Mundial de Argentina.

¿A qué te dedicas ahora, después de tanto tiempo de retirado?

Acabo de abrir hace como tres meses, mi propia compañía de sellado de techos en Houston Texas. Se llama Affordable Texas Roofing. Tengo tres personas trabajando para mí. Ya estoy en planes de expandirme, y eventualmente cubrir todas las ciudades de Texas, por lo menos las principales. Es curioso porque yo no me subo a los techos. Eso yo lo respeto. Yo tengo un inspector que lo hace. Yo me encargo de hacer las presentaciones en vídeo, y de hacer las ventas. La razón por la que me vine para acá en 2013, es que me divorcié en 2009. Tuve una compañía de tasaciones de Bienes Raíces en Florida, por 12 años. Cuando ese mercado se cayó en 2007, que los bancos pararon de prestar dinero, me divorcié y lo perdí todo. Tuve que empezar desde cero.

¿Te mantienes practicando algo de deporte o ejercitándote?

Voy al gimnasio por lo menos 3 o 4 veces a la semana, corro bicicleta y le doy a las pesas, porque no puedo jugar, ya que tengo meniscos rotos en mis dos rodillas, lo que vengo arrastrando desde 1994, cuando me operé. En esa época cuando estábamos jóvenes tú sabes que lo que habían eran Converse de tela (ríe)… En juvenil, que yo gané campeonatos con Bayamón, y primera categoría, todo eso se jugaba afuera en canchas de concreto.

¿Qué admiras o recuerdas de esa época en que jugaste Superior?

Para nosotros, específicamente los que jugamos categorías menores en Puerto Rico, al llegar a esa liga Superior, el sentimiento de ese atleta era que había llegado a la liga grande. Todo el mundo tenía esa expectativa. Yo no lideré la liga en puntos, ni era el más alto ni el más rápido ni más fuerte. Sin embargo considero que tuve éxito porque yo tenía mucha determinación. Y los jugadores de mi época también, porque considero que después de haber pasado las categorías menores y llegar a la Superior, todo el mundo quería demostrar, brillar y poder llegar a la Selección Nacional.

Yo no era una persona muy amigable, específicamente con muchos de los jugadores altos. Porque aunque me considero una persona buena que me gusta hacer amigos, ya yo sabía que cuando venía el juego, ese jugador quería hacer lo que fuera por su equipo, igual que yo; y lo que iban a ver era empujones y codazos. Yo tenía como una política, de que saludaba así (de lejos), pero no me hacía muy amigo. Y no compartíamos en actividades sociales. Eso pasaba mucho. No es como ahora, que lo ves hasta en la NBA, que después del juego, hay como una camaradería. Eso en el tiempo de nosotros no era así; había riña. Todos querían lucir, y nadie quería que le echaran 30 puntos”.

Esa época marcó la llegada de los refuerzos. ¿Qué me dices de eso?

En mi equipo de los Vaqueros, me tocaba siempre gardear a los refuerzos del otro equipo. El menú mío era el siguiente: Ramón Rivas un día; Michael Henderson el segundo día; Ramón Ramos al otro día; Mario Butler al otro día; Piculín al otro día; Rolando Frazer, al otro día. Prácticamente tú tenías que jugar frente al jugador que más producía del otro equipo. No podíamos permitir que Jerome (Mincy) nos entrara en faltas personales. Además, en la trilogía de nosotros con Rubén Rodríguez, él era más un tirador de afuera. Así que lo que era la parte de adentro del canasto, Jerome y yo éramos los que manejábamos esa área.

¿Estabas consciente de que caías mal a la fanaticada contraria?

Sí, como no. Yo entendía ese rol tan bien, que te puedo decir que una de las razones por las que jugué de la Selección Nacional, fue porque tanto Hetín Reyes como cualquiera de los coaches de esa época, Julio Toro, Flor Meléndez y Carlos Morales, todos ellos entendían que no puedes tener un equipo donde todos sean estrellas, donde sea todo ofensiva. Habían jugadores altos que a veces se le hacían difícil a Piculín, que era mucho más ofensivo y de otras destrezas. Pero Piculín no era un palero, no cogía ni daba golpes. Y muchos de nosotros teníamos que hacer eso por no tener esas habilidades. Yo no tiraba de afuera, ni de media distancia. Casi todos mis tiros eran en la pintura. Ese fue el baloncesto que yo aprendí a jugar.

Es lo que llaman en el argot deportivo, el trabajo sucio.

Eso es así. Si miras todas las franquicias que ganaron campeonatos, todas tenían un jugador así. San Germán tenía a Cheo Otero. Todo el mundo tenía un jugador que no anotaba mucho pero hacía su trabajo cogiendo rebotes y defendiendo al otro para que no le echaran muchos puntos.

¿Hay algunas peleas memorables que recuerdes?

Primero con Diego Meléndez… yo diría que todos los jugadores altos de esa época tuvimos que chocar con Diego Meléndez, tuvimos que lidiar con él. Me está gracioso porque después que me exaltaron al Salón de la Fama de Bayamón (2014), una asociación de puertorriqueños allá en San Antonio, Texas, me hizo una actividad, y da la casualidad que Diego Meléndez vino a la actividad también. Era la primera vez que yo compartía con Diego en una actividad social amistosa. Porque nunca antes tuve esa oportunidad. Me dieron el micrófono para hablar. Les di gracias por la actividad, y les dije, ‘yo estoy aquí compartiendo con Diego Meléndez, y en realidad nunca había estado en una situación amistosa con él, porque jugábamos en contra y por la rivalidad se formaban peleas. Les puedo decir que ni Diego ni yo lideramos la liga en puntos ni en tiros de tres. Ni a lo mejor fuimos los mejores desde el tiro libre. Pero yo les garantizo que entre Diego y yo, cuidado si no dimos como diez mil faltas personales (carcajadas)’. Te podrás imaginar cómo se echó esa gente a reír. De ahí para adelante pasamos una noche inolvidable.

Entre las cosas que viví (en la liga), yo tuve problemas con Diego Meléndez, tuve problemas con Chemba Lanauze… recuerdo que antes de mi boda tuve una pelea con Chemba allá en Ponce, y perdimos ese juego. Yo me iba a casar cuatro días después. Iba a ir a Florida a casarme. Da la casualidad que días antes hablo con mi novia y me dice, ‘trata de cogerlo suavecito para que no vengas con un ojo hinchado’. Después de la pelea, la llamo, y le digo, ‘sweetie’, quiero decirte que obviamente voy para allá para la boda, pero quiero que sepas que no voy con un ojo hinchado, ¿sabes? Voy con los dos ojos hinchados (ríe a carcajadas).

¿Así de seria fue esa pelea?

Si tú supieras que esa pelea que yo tuve con Chemba, yo me la merecía. Porque a mí me gustaba de vez en cuando, tirarle como un codazo en el área del costado, y hacerme como que yo no hice nada. Yo toqué a Chemba y me hice que nada había pasado. Entonces Chemba ha venido de atrás ‘palante’ y me ha dado un golpe en la cara que yo no sabía ni qué pasó. Y cuando voy para adelante que los compañeros me aguantan, Chemba me dio otro cantazo más. Así tuve problemas con Cheo Otero, con Mario Butler. Y en la Selección Nacional tuve forcejeos bastante fuertes con Ramón Rivas (en una práctica). Eso te dice cómo éramos los jugadores en esa época.

¿De tantas historias con los Vaqueros, habrá alguna que no olvides?

Una cosa que nunca se me olvida fue una anécdota con Hetin Reyes (exapoderado), cuando él salió en 1981 y le entregó el equipo a Pedro ‘Cuco’ Ortiz. Yo comencé con Morovis mi carrera en 1980. Pero nunca se me olvida que cuando firmé con los Vaqueros (1981), tenía otras ofertas de los Capitanes de Arecibo y otros equipos. Y Hetin me dijo a mí (antes de salir), tú nunca vas a poder superarte si no juegas con el talento (con jugadores talentosos como compañeros). Yo decía, ‘cómo diablos voy a jugar aquí si hay seis manduletes allá abajo. Pero me acuerdo que por eso que me dijo Hetin fue la razón por la que firmé con Bayamón. Pensé que si jugaba con esos jugadores talentosos de Bayamón, eventualmente iba a mejorar, porque lo mismo me pasó en categorías menores. Cuando voy a novicios en el Boys Club, ese equipo tenía 5 o 6 jugadores más altos que yo. Pero más tarde empecé a despuntar y fue obviamente por jugar con competencia.